Un proyecto de ley presentado por el Gobierno propone combinar un cobro de acuerdo con el grado de alcohol de cada bebida y otro equivalente al 10 % de su precio de venta al público. La iniciativa aún debe ser debatida y aprobada por el Congreso.
La cerveza podría tener un nuevo esquema de impuestos en Colombia si avanza el proyecto de Ley de Rescate Económico presentado por el Gobierno nacional ante el Congreso. La propuesta busca modificar la tributación aplicada a la producción de cervezas, sifones, refajos y mezclas de bebidas fermentadas, con el propósito de incrementar el recaudo fiscal y destinar recursos adicionales al sistema de salud.
El cambio, contemplado entre los artículos 33 y 37 de la iniciativa, plantea sustituir el modelo actual por dos componentes: un impuesto específico, calculado según el contenido de alcohol, y otro equivalente al 10 % del precio de venta al público certificado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
Aunque la propuesta podría generar un aumento en los costos de estos productos, todavía no existe una cifra definida sobre cuánto subiría cada botella o lata.
Así funcionaría el nuevo impuesto
El primer componente sería de $330 por cada grado alcoholimétrico en una presentación de 330 mililitros. Por tanto, el valor dependería del contenido de alcohol y del volumen del producto.
Por ejemplo, una cerveza de 330 mililitros tendría los siguientes cobros por este concepto:
- Con 4 grados de alcohol: $1.320.
- Con 4,5 grados de alcohol: $1.485.
- Con 5 grados de alcohol: $1.650.
A este valor se agregaría un segundo impuesto del 10 % sobre el precio de venta al público certificado por el DANE, sin incluir en esa base el impuesto a la producción ni el IVA.
Para ilustrarlo, si una cerveza de 330 mililitros y 4,5 grados de alcohol tuviera un precio de referencia hipotético de $3.500, el componente específico sería de $1.485 y el porcentaje adicional correspondería a $350. En total, los dos conceptos sumarían $1.835.
Esta operación representa el valor de los componentes tributarios del ejemplo, no necesariamente el aumento que tendría el precio final para el consumidor. Ese efecto dependerá de cómo productores y comerciantes trasladen los nuevos costos.
El contenido de alcohol marcaría la diferencia
La propuesta establece que el impuesto no sería uniforme para todas las bebidas. Los productos con mayor graduación alcohólica tendrían un cobro específico más elevado, mientras que las presentaciones de mayor volumen pagarían proporcionalmente de acuerdo con su contenido.
En el caso de la cerveza sin alcohol, esta quedaría excluida del componente específico asociado a los grados alcoholimétricos, pero tendría que asumir el impuesto del 10 % sobre el precio de venta al público certificado por el DANE.
Además, el proyecto contempla que desde el primero de enero de 2028 el componente específico se actualice anualmente con base en la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), más cuatro puntos porcentuales. En consecuencia, la tarifa inicial de $330 podría aumentar con el paso de los años.
Recaudo adicional se destinaría a la salud
Uno de los objetivos de la iniciativa es que los recursos adicionales obtenidos mediante este cambio tributario contribuyan a financiar el aseguramiento en salud.
Para ello, el proyecto establece que el dinero adicional recaudado sea transferido a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES). También plantea un mecanismo para establecer cuánto aumentaría el recaudo frente a los ingresos de 2026, actualizados con el IPC.
La propuesta hace parte de un paquete de medidas fiscales que incluye modificaciones a los impuestos de licores, vinos, aperitivos, cigarrillos, tabaco y dispositivos de vapeo.
La decisión está en manos del Congreso
Por ahora, el nuevo esquema tributario no está vigente. El proyecto deberá surtir su trámite legislativo y puede sufrir cambios durante los debates en el Congreso.
Tampoco existe un precio definitivo para la cerveza bajo las condiciones planteadas. El impacto en el bolsillo de los consumidores dependerá de las tarifas que finalmente sean aprobadas y de las decisiones que tomen los productores y comerciantes frente a la nueva carga tributaria.
