El sistema de salud colombiano continúa enfrentando dificultades financieras y de atención que mantienen en alerta a pacientes, hospitales, clínicas y proveedores.
Uno de los principales problemas está relacionado con las deudas acumuladas entre EPS, IPS y proveedores. La Defensoría del Pueblo señaló que, al cierre de 2025, las obligaciones del sector podían oscilar entre $24 y $33 billones, dependiendo de la fuente consultada.
A esta situación se suman las dificultades que enfrentan miles de usuarios para acceder oportunamente a medicamentos y procedimientos. El Ministerio de Salud identificó recientemente 1.069.196 personas con atenciones pendientes, entre ellas más de 700.000 que esperan medicamentos y más de 300.000 que tienen procedimientos pendientes.
Ante este panorama, el Gobierno puso en marcha un plan de choque que contempla seguimiento a los pacientes y un mecanismo de compra de cartera para generar liquidez y facilitar el pago de servicios pendientes a IPS y proveedores. La estrategia tendrá seguimiento del Ministerio de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y la ADRES.
Sin embargo, el debate de fondo continúa: mientras las autoridades aseguran que los recursos destinados al sistema han aumentado, persisten cuestionamientos sobre las deudas, el manejo de los recursos y las barreras que encuentran los usuarios para recibir atención.
El desafío ahora está en lograr que los recursos lleguen efectivamente a donde se necesitan y que las medidas adoptadas se traduzcan en medicamentos entregados, procedimientos realizados y atención oportuna para los pacientes.
