
Insólito, una joven fue detenida por la Policía por el color de la blusa que llevaba. Luego la condujeron a un paraje despoblado donde la sometieron indefensa a una tremenda golpiza. Después de los ultrajes fue obligada a tragar excrementos, entre otros excesos de los uniformados.
Cuando la adolescente se desplazaba con un niño fue abordada por una mujer policía, quien la increpó por la ropa que llevaba, de color rojo, similar a la que usaba la acompañante de un supuesto jalador de motos. Al frente del operativo estaba la suboficial Jeimy Marcela Rodríguez.
Irma Juliet Usaquén Rueda, de 19 años y con un mes de embarazo, fue capturada ilegalmente, acusándola, sin pruebas, de haber participado en el robo de una motocicleta, minutos antes en el barrio Los Laureles. El conductor de la moto solo les reportó el color de la blusa. La detenida fue conducida a un sector deshabitado, en el barrio Villa Cecilia, en la vía a Campo Tello. Una vez la obligaron a descender del automotor, comenzó la pesadilla.
La golpearon en el rostro, le dieron puntapiés, la tiraron del cabello. Los policías le pisaron los dedos de las manos y de los pies. Además, según el expediente, le introdujeron estiércol y estupefacientes en la boca.
Según el relato consignado en el extenso documento judicial, los siete uniformados la intimidaban con un arma de fuego y la amenazaban de muerte. La joven fue trasladada hasta la Unidad de Reacción Inmediata (URI). Quedó a disposición de la Fiscalía Quinta Local.

Los policías, habilidosamente, cambiaron la versión de los hechos. En el informe sobre la captura en flagrancia, firmado por la uniformada Jeimy Marcela Rodríguez, reseñó que las lesiones fueron accidentales.
La mujer fue valorada ese mismo día por un médico legista adscrito al Instituto de Medicina Legal. El chequeo se le practicó a las 5:31 de la tarde. El dictamen clínico fue contundente: La mujer presentaba equimosis (hematomas) en la cara, cabeza y cuello. Las lesiones subcutáneas de color rojizo mostraban los rastros de la brutal paliza.
El fiscal, con el informe de Medicina Legal compulsó copias para que se investigara a los agentes, responsables del cruel procedimiento.