Entre la magia y la memoria: la posible reelección de Pedro Reyes Gaspar en la USCO”

El Médico Pedro Reyes Gaspar, fue elegido como rector de la Universidad Surcolombiana en el año 2014, porque  como en un acto de magia parroquial, desapareció del Estatuto General que rige el proceso eleccionario, el artículo 28 que le impedía acceder al cargo por estar vinculado a graves hechos  de corrupción. Fue una salida mágica porque la comunidad en general no se enteró en qué momento el Consejo Superior planeo y se deshizo de ese artículo que lo inhabilitaba para terminar exitosamente su carrera por la rectoría. Le limpiaron el camino usando argucias  jurídicas.   

El doctor Reyes Gaspar,  estuvo vinculado muy de cerca a la escandalosa quiebra del hospital  de La Plata donde terminó pagando los platos rotos, el muy recordado  Mauricio Escobar, quien terminó  con una severa sanción impuesta por el Colegio Médico del Huila. Pero no fue sólo eso,  en la quiebra de Caprecom también el doctor Reyes, dejó en el lodo de la desgracia, a su muy comendado alumno  Sixto  Paramo, que le tocó responder por un carcelazo de 5 años.

En el brillante camino del doctor Reyes Gaspar, se encontró  con un hecho de tan buena suerte o de magia quizás,  que el Consejo Superior de la Universidad lo designó a dedo puro, decano de la Facultad de Medicina, y desde ese alto cargo, no se sabe si por resarcirse o por otras razones de peso, volvió a buscar a su colega  Mauricio Escobar, postulándolo como gerente del Hospital General de Neiva, sin importarle para nada, que sobre el médico Escobar, pesaba  una drástica sanción del Colegio Médico del Huila, que se desestimó en ese momento  hasta por los más acérrimos defens0res de la moral y la ética. El hecho es que el candidato número uno para la gerencia del hospital universitario, apareció sin saberse cómo, con una flamante certificación, expedida por el Tribunal Médico de Cundinamarca, y con ese pasaporte al universo de lo moral y lo ético, tomó posesión del cargo como gerente del Hospital general de Neiva, preciándose de tener como su reputado padrino al decano de medicina de la USCO.      

A quienes pierden la memoria con facilidad, les recuerdo que el doctor Mauricio Escobar, ahijado putativo del decano Reyes Gaspar,  terminó en la cárcel acusado de haberse  apropiado de más de mil millones de pesos del hospital de Neiva, no creo que su padrino lo haya mandado a eso, no, imposible. Fue además uno de los escándalos de corrupción más grandes que haya presenciado el Huila en los últimos años.

El candidato de la continuidad que podría tomar las banderas ajadas que deja la rectora saliente Nidia Guzmán,  es justamente el doctor Pedro Reyes Gaspar, quien siendo decano de la Facultad de Medicina entre el 2002 y el 2004, fue sancionado disciplinariamente, tras comprobarse que ,desarrolló proyectos institucionales con su empresa privada, SERVISALUD, quedando automáticamente inhabilitado para ser rector durante las elecciones que se aproximaban en el año 2014, pero como las normas e este nivel son para violarlas, son para pisotearlas o desaparecerlas como por arte de magia, logró que sus compinches le despejaran el camino mediante un brochazo al Estatuto General, y terminó sentado en la silla de la corrupción, ¡Perdón! de la rectoría de la USCO, que pena.               

No se puede asegurar que el doctor Reyes sea un corrupto, lo que se advierte es que se mueve con destreza en esas arenas movedizas, no se sabe si por gusto, por necesidad o  porque le trasnocha el poder. Y ahí está como una de las opciones de ser nuevamente el rector, no sé si la comunidad universitaria de la USCO tiene memoria y mira el pasado antes de votar. De ustedes depende que la Universidad Surcolombina, patrimonio de la educación superior en el Huila, siga sumida en la desgracia del continuismo, secuestrada por los politiqueros de siempre, regida por contratistas y financiadores de campañas que la van a llevar al abismo del ostracismo y la anarquía. Tienen la palabra.      

Marco Fidel Yukumá es docente universitario, columnista y director de Radio Surcolombiana.

Artículo de opinión de Marco Fidel Yukumá