Un pequeño dispositivo puso en riesgo grandes expectativas: un teléfono celular hallado en la celda de Daneidy Barrera Rojas, conocida como Epa Colombia, ha abierto un nuevo frente en su proceso judicial, amenazando beneficios carcelarios en curso.

El hallazgo y su impacto
El pasado 3 de septiembre, la Policía Nacional, con apoyo del INPEC, realizó un operativo sorpresa en la Estación de Carabineros de Bogotá donde Barrera se encuentra recluida. En la inspección se encontraron tres celulares y un cargador escondidos en zonas sensibles de la celda “uno de los teléfonos pertenece a ella”. Desde uno de estos dispositivos, aseguran las autoridades, se hicieron llamadas en plena madrugada.
Este suceso sacudió su situación legal. Barrera, quien recientemente fue trasladada desde El Buen Pastor tras presiones por riesgo personal, estaba en trámite para obtener beneficios como prisión domiciliaria o permisos de salida, en un esquema de rehabilitación basado en justicia restaurativa.
El abogado penalista Andrés Arteaga Franco advierte que, aunque la condena ya esté en firme, esta es una falta grave según la normativa penitenciaria (Resolución 6349 de 2016), que puede derivar en sanciones como el traslado a un centro más estricto y la pérdida de beneficios como libertad condicional o permisos especiales.
La defensa, a través del abogado Francisco Bernate, reconoce que el incidente podría complicar sus opciones, aunque también aclara que el régimen de visitas con su hija no se verá afectado, debido al carácter especial de la estación de Policía donde está recluida y las normas menos rígidas que allí aplican.
El trasfondo del traslado
El cambio de prisión el pasado 20 de agosto –ordenado por razones de seguridad y presión pública– buscaba protegerla y facilitar su proceso de resocialización. El incidente del celular pone en duda la viabilidad de dicha estrategia y deja en suspenso los acuerdos de reparación simbólica que contemplaban indemnización, disculpas públicas y labores sociales en TransMilenio. infobae+1