En un hecho que ha conmocionado a los residentes del sur del Huila, fueron hallados dos cadáveres atados de pies y manos con signos evidentes de tortura en la vía que conecta Oporapa con el municipio de Saladoblanco. Las víctimas, pertenecientes al esquema de seguridad de un individuo protegido por la Unidad Nacional de Protección (UNP), fueron arrojadas desde un vehículo particular en plena vía. Las autoridades locales se encuentran investigando los motivos detrás de este crimen.
La alerta sobre este lamentable suceso llegó a las autoridades a través de una llamada telefónica de la comunidad, informando el descubrimiento de los cuerpos en la mencionada carretera. El Departamento de Policía Huila coordinó la respuesta y trasladó los cuerpos al casco urbano de Oporapa para llevar a cabo las investigaciones pertinentes.

El coronel William Javier Lara Avendaño, en un comunicado oficial, confirmó el hallazgo y anunció el inicio de la investigación para esclarecer la identidad de las víctimas y los móviles detrás de este violento acto. Asimismo, hizo un llamado a la comunidad para que proporcionen información que pueda ayudar en la captura de los posibles responsables, garantizando la reserva de la información.
Según testigos, las víctimas, identificadas como escoltas que formaban parte del esquema de seguridad de un individuo protegido por la UNP, presentaban heridas de bala y señales de tortura. La peculiaridad de este caso radica en que aparentemente el crimen no ocurrió en el lugar del hallazgo, sino que los cuerpos fueron trasladados en un vehículo particular y arrojados a la vía.

La Policía Judicial llevará a cabo las pesquisas para determinar las circunstancias y los responsables de este doble homicidio. Hasta el momento, los escoltas fueron identificados como; Luís Eduardo Sterling Muñoz y Yilber Osorio Silva, quienes hacían parte del esquema de seguridad de la UNP del señor, Jose Enrique Roa Cruz, desmovilizado de las antiguas FARC.