Colombia ocupa el décimo puesto como productor de cacao en el mundo, un mercado dominado por Costa de Marfil que tiene una participación del 73.3% de la producción global, y Ecuador con un 7%; no obstante el cacao colombiano sobresale a nivel internacional por su calidad al ser reconocido como fino de sabor y aroma, lo que le ha permitido ganar en varias oportunidades el máximo galardón en el salón del chocolate en París.
En cuanto al panorama regional, Colombia ocupa el quinto lugar como país productor en Latinoamérica, siendo Santander, Antioquia, Arauca, Huila, Tolima y Nariño, los departamentos que sobresalen en este renglón productivo, con el 79% de la producción de cacao a nivel nacional, lograda gracias al trabajo y compromiso de pequeños y medianos productores.
No obstante nuestro país podría crecer en la producción y transformación de almendra de cacao, para lo cual debe asumir varios retos, como el impulso de proyectos de ciencia y tecnología para dar respuesta a las afectaciones causadas por plagas y enfermedades, aumentar la producción por hectárea, y fortalecer los procesos de asociatividad; todo esto direccionado a ser más competitivos y sostenibles.

Y este ha sido el interés del representante a la Cámara, Juan Carlos Vargas Soler, por impulsar un proyecto de ley que permita no sólo hacer más productivo el subsector de la cacaocultura en el país, sino también que esos beneficios se traduzcan en mejorar la calidad de vida de los productores.
Por su parte los representantes de organizaciones de productores, se expresaron tanto a favor como en contra de algunas propuestas del borrador del proyecto de ley, principalmente en lo concerniente al manejo de los recursos parafiscales, teniendo en cuenta que en este proyecto se propone que una parte de los recursos se siga manejando por el Fondo Nacional del Cacao, y otro porcentaje sea al fortalecimiento de las organizaciones a nivel regional.
También se abogó por crear una política robusta en torno a la cacaocultura, que permita crecer en procesos de transformación e industrialización en las regiones, y avanzar más allá de ser solo productores de materia prima y pequeños transformadores artesanales de cacao, mediante el fortalecimiento de los procesos asociativos, como hoy ocurre en Ecuador.